Cervesa i mamelles
¡Cerveza y tetas! Como para suavizar la cosa, le puse el título en catalán, de acuerdo a mi amigo Franscec Arnau, “mamelles”, son tetas grandes… si, de las bien grandes y apetecibles…
Primero, me gustó la palabra “mamelles” y cómo suena… segundo, para los programadores de radio demasiado pudorosos (que los hay, los hay) y no quieran proferir la palabra “tetas” en el micrófono…
La historia es casi real, pero con un par de lugares en el mismo pub.
Había un boliche a la vuelta de casa, al que podías ir y encontrar a todo el mundo allí, siempre encontraba a algún amigo o algún conocido con el cual podía pasarme horas bebiendo grappamiel y charlando. Encima, los dueños, tenían muy buen gusto para la música. Años más tarde, con mis amigos íbamos a otro boliche, en el cual los dueños tenían muy mal gusto para la música, pero la moza tenía unas tetas muy deseables, que eran tema de nuestra conversación. Lástima que a veces la chica en cuestión hablaba, y ahí todos sus encantos se iban a la mierda.
Acerca de la música. Es un blues. Quise hacer una base à la Charly García, un bajo y una batería bien simples pero efectivos, y guitarra y piano como sugiriendo la armonía. Una curiosidad… me pasó que escribí una melodía tan torcida, con notas poco comunes que cuando la cantó El Perro (¡un animal que rinde!) parecía que estaba desafinada… pero no… Entonces decidí reforzarla a la melodía con un vibráfono. El loop de fondo es percusión marroquí.

